Los vehículos eléctricos se están convirtiendo en una creciente alternativa a los de combustión por las innumerables ventajas que ofrecen. Aspectos como el ahorro económico, el respeto medioambiental o la prácticamente nula emisión de ruidos, son algunas de las contribuciones de este tipo de vehículos, cuyas prestaciones están avanzando muy rápidamente.
La previsión es que el mercado de los vehículos eléctricos crezca y gane cuota de mercado rápidamente en los próximos meses y que las marcas tradicionales de automoción apuesten cada vez más por este tipo vehículos. Los gobiernos van a ser facilitadores de este crecimiento con beneficios fiscales y el otorgamiento de fondos para I+D y promoción de actividades comerciales que generen desarrollo local.
Los motivos que impulsan al transporte eléctrico pueden ser:
ECONOMICOS: La introducción de vehículos eléctricos resulta una alternativa económica a medio plazo. Entre las ventajas para empresas, podemos destacar:
• Ahorro de costes de combustible (hasta 10 veces menos por Km).
• Menor gasto en mantenimiento.
• Estabilidad de precios del suministro eléctrico frente al petróleo.
• Políticas de protección del medio ambiente.
• Mejora de imagen de marca.

AMBIENTALES: A fines del 2010, la Agencia Internacional de la Energía hizo público su nuevo escenario energético para los próximos años. En ese escenario se contempla lo que ocurriría en el mundo desde el punto de vista medioambiental de seguir la senda tendencial, y de acuerdo con ella, hacia finales de este siglo tendríamos aproximadamente una concentración de mil partes por millón de CO2 equivalente en la atmósfera. Esto supondría alrededor de seis grados centígrados de aumento de la temperatura media en el planeta, lo cual equivale a un escenario potencialmente catastrófico. Por lo tanto, la preocupación medioambiental, como tema que une a los seres humanos en esta época, aconseja ir hacia escenarios más sostenibles, y el que ha trazado la Agencia es el que se ha dado en llamar el de 450 partes por millón, que nos permitiría estabilizar la temperatura en el planeta con un aumento de algo menos de dos grados centígrados o hasta dos grados centígrados.

Y ahí las nuevas tecnologías en la propulsión son ciertamente un elemento absolutamente clave para el ahorro en la utilización de petróleo y, en consecuencia, en las emisiones. Yo no sé si esto se cumplirá, pero ciertamente el escenario que traza la Agencia Internacional de la Energía es, visto desde la perspectiva de los vehículos híbridos y eléctricos, realmente prometedor.
Es espectacular contemplar que para 2030, la Agencia Internacional piensa que ese escenario de estabilización de las emisiones necesita –exige, más bien– que de los vehículos vendidos en esa época, solamente un 40% provenga de la utilización de motores de combustión interna, y el 60% restante lo haga de la suma de híbridos, plug-in, eléctricos, etc. Esto implica un escenario que no es el propugnado por unos visionarios, sino un objetivo alcanzable. Pero, en todo caso, no va a ser de ninguna manera el resultado mecánico de las tendencias pasadas, sino el resultado de las nuevas políticas de impulso y de la creación de un marco adecuado en los diferentes países. El transporte eléctrico tiene sus propias características y es necesario que se promocione sus ventajas y se trasmita las ventajas de su adopción.

Porque el vehículo eléctrico es, no solamente un vector del futuro, sino una gran oportunidad desde muchos puntos de vista: desde el punto de vista industrial, desde el tecnológico, desde el energético, desde el de la regulación eléctrica, para demandar y dejar espacio a las energías renovables en nuestra producción energética.

PETROLEO: El sector transporte es dependiente del petróleo en un 95%.
En un mundo que afronta una crisis energética sin precedentes junto al aumento demográfico y desarrollo de China y la India se hace necesario buscar claves que nos encaminen a las soluciones. Y no cabe duda de que las soluciones vienen de la mano de tecnologías que sustituyan este elemento que gradualmente se deberá reservar para el sector químico e industrial.

Autonomía
La autonomía de los vehículos 100 % electricos va de 80 a unos 150 Km por recarga
para los modelos que comienzan a salir al mercado, lo que se percibe como una problema.
Sin embargo cabe hacerse la siguiente pregunta, ¿es realmente una limitación tan grande?
En un resumen compilado por Eurostat en 2007, la media de los desplazamientos que
se realizan por persona y día en los distintos países del mundo se encuentra entre los
30 y los 40 Km, incluyendo todos los tipos de transporte (personal, colectivo y
mercancías). Estos recorridos se cubren en gran medida mediante el uso de vehículos
privados. Si nos fijamos en la Europa de los 27, casi 460 millones de personas
recorren diariamente una media de 25 kilómetros en coche. Considerando estos
patrones de uso, es claro que los VEs son técnicamente capaces de satisfacer la
mayoría de los requisitos de movilidad personal que actualmente cubren los IECVs.
Recarga
Este punto se encuentra en pleno proceso de desarrollo. Actualmente la recarga
completa de las baterías de Li-ion que montan los modelos que empiezan a llegar al
mercado, ronda las 4 horas. Este tiempo se ve radicalmente reducido cuando la
recarga se realiza a tensiones superiores, alcanzándose tiempos que van desde las 2
horas hasta los 30 minutos, aunque esta tecnología se encuentra aún en desarrollo y
presenta ciertos problemas debido a la alta potencia que se maneja en el proceso.
Otra alternativa en estudio y que ya proponen algunos fabricantes como Nissan, es el
leasing de las baterías. De esta forma, la recarga podría hacerse no sólo conectando
las baterías del vehículo a la red sino también cambiándolas directamente por otras en
estaciones de servicio. Así, el tiempo de “recarga” no pasaría de los 10 minutos.
Como vemos, existen alternativas reales que tecnológicamente son viables, y que tan
sólo exigen voluntad política y visión de futuro.
Precio
Sobre este punto también se podría hablar largo y tendido. Es cierto que actualmente
el precio de los VEs es superior al de los vehículos convencionales, pero no es
menos cierto que la economía de escala, aquella que supuso el empuje definitivo de
los IECVs a principios del siglo XX, aún no ha alcanzado plenamente al sector.
Además, el coste se ve incrementado especialmente por las baterías, suponiendo
éstas entre un 20 o un 40% del precio final del automóvil. Estos costes se reducirán
sin lugar a dudas a medida que los desarrollos tecnológicos avancen, tanto en lo que
se refiere a la mejora de rendimiento de las mismas, como a los procesos de fabricación.

La empresa Autolibre Conversiones (autolibreelectrico.com) presenta una
alternativa que lleva los costos de los VE.
a un 50 % menos. Esa alternativa es convertir vehículos comunes en vehículos eléctricos.
Es un sistema de producción con grandes ventajas pues se realiza en forma local y es
totalmente flexible con los requerimientos de velocidad, autonomía, capacidad de carga y
confort, del propietario del vehículo.