En Harry Potter y el Cáliz de Fuego la trama adquiere el carácter competitivo de una fiera justa juvenil, representada por un campeonato mundial de quidditch, el deporte oficial de los hechiceros. En esta ocasión se enfrentan la británica escuela de magia de Hogwarts -a la que pertenece Harry Potter-, la francesa de Beauxbatons y la de Durmstrang, de nacionalidad indefinida, aunque con varios integrantes del norte de Europa, principalmente rusos. A pesar de que en esta suerte de Campeonato Mundial de Hechicería sólo están permitidos los jugadores sobre los 17 años, una insólita decisión incluye nada menos que a Harry Potter. El equipo ganador recibirá el apreciado Cáliz de Fuego.
La sociedad una vez más le resta seriedad a la enseñanza de los valores de la Biblia, que desaconseja la iniciación y la práctica en el mundo del ocultismo, al que se presenta y acepta disfrazado bajo la cara de un niño de corazón noble, como es Harry Potter..
¿Cómo debemos afrontar las aventuras de Harry Potter? Tanto adultos como chicos tienen que entender que no todo lo que aparece ya sea en la televisión, cine, radio o prensa no son modelos ejemplares de valores morales; aunque a veces se presente como un entretenimiento "sano". Tampoco podemos tomar actitudes pasivas que ceden ante las situaciones que sabemos que no son de beneficio para los hijos. Todo se puede discutir en amor. Los padres tienen, por obligación, que velar todo material que está al alcance de sus hijos, esto incluye libros, música, programas televisivos etc. Además, si no es bueno para los hijos, los padres deben dar ejemplo.
Por otro lado, los cristianos a menudo, no sabemos participar en los debates públicos adecuadamente. Muchos creyentes reenviaron un ridículo correo electrónico acusando falsamente a Rowling de pertenecer a una secta satánica. Otros han dividido a sus iglesias por motivo de sus libros. Una mujer entrevistada en la librería contó a un periodista, "En nuestra iglesia, un miembro que ha sido un buen amigo por muchos años me ha dicho que, por haber comprado Harry Potter a mis hijos, soy una mala cristiana y que dejará de hablarme."
Baehr, que vio las 2 horas y media que dura el film, no recomienda la película, ya que piensa que "enaltece de forma excesiva al paganismo.Teológica y moralmente, el ocultismo y el paganismo de 'Harry Potter ' es detestable". Sin embargo, Baehr prevé que muchos padres cristianos permitirán a sus niños ver "Harry Potter," por lo que ha desarrollado una "guía del padre" con preguntas "claves" que los adultos pueden hacer a sus hijos si ven la película de "Harry Potter." El diálogo, llegado el caso, es fundamental.
Las preguntas de Baehr intentan mostrar que la magia esconde siempre al mal. La magia y el ocultismo, dice Baehr, en el fondo representan un deseo egoísta y malsano de reemplazar Dios, rechazando los valores del Evangelio por un estilo de vida superficial y egoísta que finalmente conduce al ser humano a la infelicidad y dolor". Baehr cree también que la película ofrece a los cristianos una oportunidad de respuesta explicando "los errores de concepto, psicológicos, morales y espirituales que contiene la película".
Evidentemente no es recomendable que se lean los libros de Harry Potter, pese a lo cual muchos niños hablarán con sus amigos, o conocerán al personaje en cualquiera de las múltiples formas que inundará la sociedad para vender la "Harrymanía". Parece pues aconsejable hablar con nuestros hijos, explicarles lo que ocurre, y ayudarles a entender lo que tiene de malo y por qué en esta historia que a ellos les parece emocionante y bonita. No podemos aislar a nuestros niños del mundo, sino ayudarles a entenderlo desde una perspectiva y valores cristianos. Es mucho más fácil imponer y prohibir, pero convencer y enseñar es a la larga la mejor forma.





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